Llevo la marca del pasado en mi pecho
en mi sien y en lo hondo de mi corazón
me colorea y me delimita en lo más estrecho
me define sin mayor explicación.
La porto sin ufanarme
con rígida discreción
y con la intención de lanzarme
en una profunda exploración.
Fue la necesaria intriga,
la exaltada búsqueda de una verdad
la que me condujo sin fatiga
a este interior indagar.
Lo que soy importa poco
si no pienso en lo que he sido
y si al punto llego en que nada es marca
fácilmente sabré que he enloquecido.
Mía es la cicatriz
sin importar quién me la haya hecho
y mirando su más notoria matiz
comprenderé mi presente maltrecho.
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