De saltar mis ganas no contengo
el arsenal de miradas me asedia
pero cual terso ser de las garras
del que dirán me escabullo.
Grande me pienso y arremeto
contra la fachada del cruel destino
descrubriéndola, desmoronándola y desnudando su verdad,
evito juzgarme y a los demás y vuelvo a la mueble tranquilidad.
¿Qué si no fue un acto trascendental?
el actuar de una carga me ha liberado
y aunque frívolas dudas haya suscitado
a una tranquilidad interior me pudo llevar.
Qué huracán de reprimidas emociones
encontraría en mi interior
si no fuera porque al exterior
las he evacuado con acciones.
Sometido a malas interpretaciones
nuestro ser tristemente está
y al no saber cuánto esto durará
debemos evitar que nos genere preocupaciones.