sábado, 19 de febrero de 2011

Sueños

¡Qué vivan los sueños!
motores del alma
sabor de la vida
condensada imaginación.
personales, intransferibles
pertenencias preciadas.
Agua de oasis
lluvia refrescante
fuente de la jovialidad.

Tren sin rieles
huracán tropical
potencia desgarradora
iluminación motivadora
brújula natural.

Chivo expiatorio
del hombre inconforme
y de su identidad aforme;
recuerdo sanatorio.
¡Qué vivan los sueños!
¿qué es de la vida,
sin el elemento trascendental,
redentor de lo terrenal?

Pasado

Hoja marchita
recuerdo perdido
en oscuras aguas sumergido
de su gloria despojado.
Dichoso pasado
de excelsas beldades
de siniestras maldades
digno de ser añorado.

Al hombre perdido
dejaste tajante
y por ignorante
hasta ahora se ha dado cuenta de que te has ido.

Armonía carcomida
por la mediocridad demacrada
en el subconsciente plasmada
y en el alma extrañada.
Tú búsqueda hoy sigo
por mi cuenta y por la de todos
y aún así, de todos modos
espero no ser por ti un mendigo.

Autocrítica

Oh cúspide de la inspiración
libérame de la monotonía
despierta de tu sueño
espérame mientras vuelvo.
Ya cuando a ti de nuevo haya llegado
portando mi típico cayado
vuela libre por las calles 
da rienda suelta a tu brillantez.
La larga ausencia pasa factura
la falta de constancia me hace rayar en la mediocridad
y me estrello de nuevo con la verdad
la ilusión me atrae como la luz a los insectos.
Oh, cúspide de la inspiración
cuando te alcance de nuevo procuraré no desperdiciarte
mal anfitrión he sido
y por eso he de reivindicarme.

Perdón

Perdóname
por mis imprudencias
por mis errores
y mis marcadas falencias.
Si de mala fe he errado
si con resignación he obrado
si ignorando he hablado
si mi ser he inhibido
si superior me he creído
si altanero he sido
si para mal he cambiado
y mis bondades el viento se ha llevado.
Este es el primer paso para mejorar
para reencontrarme
para recapacitar.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Divagaciones

El tormento de mis sueños
me tortura otra vez,
evocando la imagen de tu tersa tez
justo en el momento en el que nos vimos por última vez.
Recuerdo el sombrío cielo
los mil ojos sobre mí
en el momento en el que desaparecí
y el frío que por dentro sentí.

Durante mi viaje hacia allí
detenerme siempre intentaste
me recordaste como mi vida alegraste
pero aún así me perdí.

Y aunque en las puertas del olvido la entrada me negaste 
escabullirme conseguí
atraparme no lograste
y hoy en día sigo aquí.

En el mundo de mis sueños me adentré
sigo sin saber en que me aventuré,
y hoy en día aún no puedo decir que encontré
aquello que con tanto empeño busqué.

Ahora deseo que me hubieras detenido
pero tú ausente ahora estás
y nunca descubrirás
los sentimientos por tí de este hombre caído.

Jamás es cuando pienso irme
ni por todo lo que llegues a decirme
y nunca un éxodo realizaré,
viviendo aquí algún día mis problemas olvidaré. 

A mi vida resignarme decidí
aprendí que al culparme solo me hundo más,
y con melancolía reconocí
que tu nunca volverás.

Pero a ti, oh mi musa,
reemplazo jamás podre encontrarte
ni porque vengan mil diosas
podré yo olvidarte.

Tu recuerdo por la eternidad conservaré,
en lo más profundo mi ser
y aquí nunca habrá más que hacer
sino recordar, sufrir y de felicidad carecer.

martes, 15 de febrero de 2011

La montaña

En lo más profundo de aquella montaña
se encuentra un paisaje que entraña
una confusa neblina que empaña
el paraíso que allí se halla.

Un día un ángel quería
en la tierra encontrar
un recuerdo del cielo sin igual,
así que levantó una montaña
en la tierra donde crecía la caña.

Y cuando decidió qué lo regiría
prefirió un buen desorden
y calmada anarquía,
antes que estricto orden
y aburrida jerarquía.
Y mientras sus habitantes mantengan el respeto,
todo lo que en la montaña
se viva y se haga
es libertad.

Agria

Tú, no me tienes paciencia,
resaltas mis falencias
cuestionas mi benevolencia
me agredes con sutil violencia.

Me confundes en tus redes
me siento entre cuatro paredes,
tu personalidad es deslumbrante
¿cómo eres tan bonita y a la vez tan tajante?

Eso te hace falta
ser más tierna
y no mostrar tanta amargura.

Por esto y nada más he deducido:

Tu dulzura es precaria,
como el limón eres agria.

El guerrero

No todos lo pueden ser,
tan solo se limitan a ver
las habilidades que puede llegar a tener.
Pero no solo son capacidades
también son virtudes y cualidades.
Ha de ser leal e imponente
fuerte de físico y de mente.
Debe infundir miedo en sus enemigos
y motivar con ahínco a sus amigos,
arrasar en el campo de combate
evitar ser petulante y arrogante
y, en cambio, ser valiente a rebosar,
estar dispuesto a luchar sin cesar
y a morir y a solo esperar
que en su honor se haga un bello altar,
lleno de flores de colores
en los que la gente plasma sus amores.

El hampón

En la calle más humilde
de esta impetuosa ciudad,
vive la señora Matilde
cuyo hijo es de quien voy a hablar.

No se cómo se llama
más sé que no es el Dalai Lama.
Y lo he visto obrar
más de una vez
lo he visto robar,
y vaya que si sabe
disimular.

No lo conozco,
más yo sé que es muy tosco
a la hora de pelear,
un día de estos
lo invito a poguear,
tal vez no salga vivo
pero lo voy a intentar.

Yo lo digo
es un campeón,
pero eso sí
el más hampón.

Ese último intento de verso está un asco.