En la calle más humilde
de esta impetuosa ciudad,
vive la señora Matilde
cuyo hijo es de quien voy a hablar.
No se cómo se llama
más sé que no es el Dalai Lama.
Y lo he visto obrar
más de una vez
lo he visto robar,
y vaya que si sabe
disimular.
No lo conozco,
más yo sé que es muy tosco
a la hora de pelear,
un día de estos
lo invito a poguear,
tal vez no salga vivo
pero lo voy a intentar.
Yo lo digo
es un campeón,
pero eso sí
el más hampón.
Ese último intento de verso está un asco.
Ese último intento de verso está un asco.
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